
Mira la Situación
Cuando tú creciste, jugabas afuera hasta que tu mamá te gritara para cenar. Te caías, te levantabas, te peleabas y te reconciliabas con tus amigos en el mismo día. Las cenas familiares eran ruidosas, llenas de historias del día, planes para mañana, y risas compartidas. Ahora miras a los jóvenes a tu alrededor: sentados en casa, desplazando videos infinitamente en sus teléfonos. Las mesas familiares están en silencio, cada persona absorta en su propia pantalla. ¿Qué cambió?
¿Reconoces esta transformación en tu propia familia?

Escucha la Palabra
Salmo 133:1 – «¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!»
Reordena tu Camino
Entre 2010 y 2023, los adolescentes constantemente reportaron en encuestas que las redes sociales los ayudaban a sentirse más aceptados, creativos y conectados con sus amigos. Las plataformas digitales ciertamente ofrecen diversión y entretenimiento, tal como lo hizo la televisión para generaciones anteriores. Sin embargo, existe muy poca evidencia científica que demuestre beneficios reales para la salud mental adolescente por el uso prolongado o intensivo de redes sociales. Si estas plataformas realmente mejoraran el bienestar juvenil, deberíamos haber visto una ola de felicidad y salud mental extendiéndose por el mundo en 2013 cuando los jóvenes adoptaron Instagram masivamente. Pero no sucedió. Al contrario, la depresión, ansiedad y soledad están en aumento constante. El Salmo 133 nos recuerda una verdad que nunca cambia: somos mejores, más fuertes y más felices cuando estamos genuinamente unidos. Esta unidad no se construye a través de «me gusta» y comentarios, sino en la mesa familiar, en las conversaciones cara a cara, en las experiencias compartidas del mundo real.
Ponlo en Práctica
- Establece una canasta en la entrada de tu casa donde todos depositen sus teléfonos durante las cenas familiares.
- Designa espacios físicos en tu hogar como «zonas libres de tecnología» permanentes (como las habitaciones).
- Pide a cada miembro de la familia que planifique una actividad “sin pantallas” para compartir los fines de semana.


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