
Mira la Situación
Hagamos un experimento rápido. Mira alrededor de la habitación donde estás ahora. Cuenta cada pantalla que ves: televisión, teléfono, tablet, computadora, reloj inteligente, consola de videojuegos, monitor de bebé con cámara. ¿Cuántas contaste? Ahora imagina hacer esto en cada habitación de tu casa.
El hogar estadounidense promedio tiene 17 dispositivos conectados. En América Latina, aunque el número puede ser menor, la tendencia es la misma: nuestros hogares se están llenando de pantallas que constantemente compiten por nuestra atención.
Cada una de estas pantallas no solo existe, sino que llama. Notificaciones, luces parpadeantes, sonidos. Están diseñadas para interrumpir, para capturar, para mantener nuestros ojos fijos en ellas.
¿Cuándo fue la última vez que tu familia pasó una hora en casa sin que nadie mirara una pantalla?

Escucha la Palabra
“Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”
Efesios 5:15-16
Reordena tu Camino
Dios nos llama a vivir con sabiduría, aprovechando cada momento. Sin embargo, las pantallas en nuestros hogares han creado una realidad donde los momentos se escapan sin que nos demos cuenta. No es que la tecnología sea mala en sí misma, pero su ubicuidad en nuestros hogares ha cambiado fundamentalmente cómo vivimos, cómo nos relacionamos, y cómo pasamos nuestro tiempo.
Considera esto: si tienes 17 dispositivos en casa y cada uno te interrumpe solo una vez al día, son 17 interrupciones diarias. Pero la realidad es mucho peor. Los teléfonos envían un promedio de 63.5 notificaciones por día. Cada interrupción fragmenta nuestra atención, roba momentos de conexión familiar, y nos entrena a responder a las demandas de la tecnología en lugar de vivir intencionalmente.
El problema no es solo el tiempo total frente a las pantallas, sino la constante disponibilidad de las pantallas. Están en la cocina mientras preparamos comida, en la sala durante conversaciones, en las habitaciones antes de dormir. Su mera presencia cambia la dinámica familiar, creando una competencia perpetua por la atención.
Como mayordomos cristianos, debemos preguntarnos: ¿Estamos aprovechando nuestros momentos o los estamos perdiendo pantalla por pantalla? ¿Estamos criando a nuestros hijos para que valoren la presencia humana o la estimulación digital?
Ponlo en Práctica
- Auditoría de pantallas: Haz un inventario completo de cada dispositivo con pantalla en tu hogar. Escribe el total y ponlo donde todos puedan verlo. Esta conciencia es el primer paso hacia el cambio.
- Establece «estaciones de carga»: Designa un solo lugar en tu hogar donde todos los dispositivos se cargan durante la noche. Que este lugar esté fuera de las habitaciones. Los dispositivos duermen juntos, las personas descansan sin interrupciones.
- Desafío del domingo sin pantallas: Designa un día (o parte de un día) cada semana como libre de pantallas recreativas. Planifica actividades alternativas: juegos de mesa, cocinar juntos, caminar, leer en voz alta, proyectos creativos.
Citaciones
- Deloitte. (2023). «Digital Media Trends Survey: Immersed and Connected.»
- Ward, A. F., et al. (2017). «Brain Drain: The Mere Presence of One’s Own Smartphone Reduces Available Cognitive Capacity.» Journal of the Association for Consumer Research, 2(2), 140-154.
- «Becoming a Screen-Savvy Family» de Plugged In y Focus on the Family

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