
Mira la Situación
Una madre joven amamanta tiernamente a su bebé de seis meses. El pequeño succiona y contempla el rostro de su mamá: su fuente de vida, nutrición y amor. Pero los ojos de la madre no están completamente enfocados en su hijo. Su mirada se divide entre el bebé y la pantalla brillante de su teléfono, respondiendo mensajes de WhatsApp, viendo videos de TikTok, compartiéndolos con amigas. El bebé absorbe todo: la calidez del pecho materno y la luz parpadeante que roba la atención de mamá. Sin saberlo, este niño está aprendiendo su primera lección sobre lo que merece atención en este mundo: las pantallas brillantes merecen más atención que las personas reales.
¿Has notado esta dinámica en tu propia experiencia como padre o madre?

Escucha la Palabra
Isaías 49:15 – «¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre?»
Reordena tu Camino
Los estudios de neurociencia infantil revelan que los bebés reconocen cuando sus madres están distraídas durante la lactancia y otros momentos de cuidado, y esto afecta su desarrollo emocional y su capacidad de formar vínculos seguros. Desde los 1970’s las investigaciones del Dr. Edward Tronick sobre «rostros inmóviles» demostró que cuando las madres no responden emocionalmente a sus bebés, los niños experimentan estrés significativo y comienzan a retraerse. Ahora, las pantallas están creando millones de experimentos de «rostros inmóviles» en hogares de todo el mundo, sin que los padres se den cuenta. Cuando nosotros, como padres, dirigimos nuestra atención hacia las pantallas en lugar de hacia nuestros hijos—que son nuestro campo misionero dado por Dios—estamos enseñándoles silenciosamente que la pantalla es más importante que ellos. Isaías nos recuerda que el amor y la atención materna hacia el hijo es tan fundamental que Dios lo usa como metáfora de Su propio amor inquebrantable hacia nosotros. Si una madre puede olvidarse de su bebé (cosa que Dios considera casi imposible), ¿qué estamos comunicando cuando voluntariamente dividimos nuestra atención durante estos momentos sagrados de conexión?
Ponlo en Práctica
- Durante la lactancia o alimentación con biberón, coloca tu teléfono en otra habitación para poder enfocarte completamente en tu bebé
- Cuando tu hijo trate de llamar tu atención y estés usando el teléfono, pon el dispositivo boca abajo y dale contacto visual completo antes de responder
- Crea la regla familiar: «Los ojos primero, luego las palabras» – siempre hacer contacto visual antes de hablar con cualquier miembro de la familia

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