Mira la Situación

Carlos se siente orgulloso. Bloqueó los sitios pornográficos, activó controles parentales estrictos, y eliminó las aplicaciones más peligrosas de los dispositivos familiares. «Ya hicimos lo importante», piensa mientras su hija de 12 años ve tranquilamente una serie «familiar» en Netflix.

Pero algo está pasando que Carlos no ve. En esa serie «inocente», la protagonista que todos aman resuelve sus problemas mintiendo a sus padres. Los personajes «buenos» usan sarcasmo cruel como humor. El chico popular es recompensado por su egoísmo. Nada explícitamente sexual o violento—solo actitudes, valores, y cosmovisiones que lentamente van moldeando lo que su hija considera «normal».

Según Common Sense Media, el adolescente promedio consume más de 8 horas diarias de contenido de entretenimiento. Cada episodio, cada video, cada publicación está formando valores—para bien o para mal. Un estudio de 2023 del Barna Group reveló que el 67% de jóvenes cristianos que abandonan su fe en la universidad citan «la incompatibilidad entre los valores cristianos y la cultura moderna» como razón principal. Esa «incompatibilidad» no comenzó en la universidad—comenzó años antes, en miles de pequeñas transacciones culturales que nunca cuestionamos.

¿Reconoces esto? ¿Has pensado: «Al menos no es pornografía» o «Comparado con lo que ven otros niños, esto no es tan malo»?

Esto es La Trampa de «No Es Tan Malo»: cuando justificamos contenido simplemente porque no cruza las líneas más obvias, sin observar activamente las influencias más sutiles que están moldeando nuestros valores y los de nuestra familia.


Escucha la Palabra

Filipenses 4:8 (NBLA)«Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.»

Reordena tu Camino


Dios no nos llamó a simplemente evitar lo peor, sino a buscar intencionalmente lo mejor. El estándar bíblico no es «¿Es esto explícitamente pecaminoso?» sino «¿Qué está formando esto en mi corazón y en el corazón de mi familia?»

Aquí está la verdad liberadora: no todo contenido «neutral» es malo, pero todo contenido nos está influyendo. La pregunta clave no es «¿Debemos abandonar todo lo que no es 100% cristiano?» sino «¿Estamos observando activamente las influencias que recibimos?»

Considera estos ejemplos reales: Te gusta ver fútbol con tu familia, pero los comerciales constantemente presentan la cerveza como el único camino a la diversión y la amistad. Tu hija adora una serie con buena trama, pero la protagonista que todos admiran es manipuladora y usa su atractivo físico para conseguir lo que quiere. Los videos cortos en Facebook te hacen reír, pero varios normalizan la promiscuidad como algo gracioso y deseable. Tu hijo sigue a un «gamer» cristiano, pero ese influencer regularmente usa lenguaje despectivo y trata a otros jugadores con crueldad.

Cuando consumimos contenido sin observar conscientemente sus mensajes, estamos permitiendo que otrosformen nuestro carácter por defecto.

La buena noticia: podemos disfrutar de entretenimiento Y ser intencionales. Podemos ver una serie y hablar después: «Me gustó la historia, pero ¿notaron cómo los personajes buenos fueron realmente crueles con ese personaje secundario? Eso no refleja cómo Cristo nos llama a tratar a otros.» Esta conversación transforma el consumo pasivo en discipulado activo.

Filipenses 4:8 no es una lista imposible para rechazar todo—es una invitación a vivir intencionalmente, observando lo que entra en nuestras mentes y evaluando si nos acerca o nos aleja del carácter de Cristo.

Ponlo en Práctica


  • Practica el «pensamiento en voz alta» frente a tus hijos. Cuando estés viendo algo, verbaliza lo que observas: «Esta película tiene una historia interesante, pero estoy notando que cada vez que alguien tiene un problema, mienten para resolverlo. Eso me incomoda porque la Biblia valora la verdad.» Tus hijos aprenden discernimiento más de tu modelaje que de tus reglas.
  • Crea una «lista de sustitución familiar». Identifica los 2-3 programas, canales o tipos de contenido que más consume tu familia actualmente. Juntos, evalúen: «¿Qué estamos recibiendo de esto? ¿Hay influencias que no queremos en nuestro hogar?» Si deciden cambiar algo, busquen juntos una alternativa que genuinamente edifique. Sitios como PluggedIn.com ofrecen reseñas detalladas desde perspectiva cristiana.
  • Declare una semana de Críticos de Cine. Durante una semana, cada miembro de la familia elige UN tipo de contenido que consume regularmente (una serie, un canal de YouTube, un tipo de video en redes sociales) y lo observa intencionalmente con estas preguntas: «¿Qué valores promueve esto?» «¿Cómo me hace sentir después de verlo?» «¿Me acerca o me aleja de quien quiero ser en Cristo?» Al final de la semana, compartan sus observaciones en familia—sin obligación de eliminar nada, solo de ver con nuevos ojos.

Citaciones

  • Common Sense Media. «The Common Sense Census: Media Use by Tweens and Teens, 2021»
  • Barna Group. «Gen Z and Morality: What Teens Believe (So Far)» (2023)
  • PluggedIn.com – Focus on the Family (recurso recomendado para reseñas de contenido)
  • «Becoming a Screen-Savvy Family» de Plugged In y Focus on the Family (pgs 27-30)

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